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Palacio de San Esteban
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Alojamiento en Salamanca
¿Qué hacer cuando llegar?
Una vez que Ud. haya llegado a Salamanca, y si no lo ha hecho previamente, hay una serie de acciones y decisiones a tomar, para que uno pueda disfrutar de su estancia. Intentaremos aquí dar unas direcciones generales para orientar su visita a nuestra ciudad.
Alojamientos
Si Ud. todavía no tiene donde quedarse, Salamanca cuenta con una amplia oferta de alojamientos, desde los hoteles más lujuosos hasta los hostales más económicos. Tanto si Ud. viene en visita turística o para quedarse por más tiempo y no tiene todavía donde vivir, conviene instalarse en un alojamiento de ese tipo.
Para aquellos que van a quedarse a vivir, eso permite buscar con más calma un piso en alquiler una habitación en un piso compartido.
PARADOR DE SALAMANCA
Un parador atípico y sorprendente
Dada la diversidad de ofertas que lanza la red de Paradores, ya nadie con una economía media puede argumentar que el coste de su hospedaje le resulta excesivamente gravoso. Tarjetas cinco noches, Pasaporte «Semana de Ensueño»... De todo tiene la red en cuanto a fórmulas de abaratamiento y más todavía para pisar Paradores, como el de Salamanca, que no está ubicado en pabellón de caza alguno, ni en castillo histórico, ni en convento.
Tanto es así, que muchos se preguntan, todavía, por qué, en la ciudad monumental que baña el río Tormes, el parador no tomó al asalto algún palacete o casa heráldica vacía.
La inauguración del parador salmantino tuvo lugar en 1981, ocupando un edificio moderno y modular, levantado con piedra tradicional de Villamayor, a las afueras de la ciudad. Una ubicación sobre promontorio, que responde de su por qué arquitectónico, tal vez desangelado, ofreciendo fabulosas vistas de la catedral, sobre todo cuando al anochecer se ilumina... Frente a los blasones que se buscaron, a la hora de establecer la fachada e interiores de otros paradores, en este primó que sirviera de atalaya a las lindezas de la ciudad que lo acoge.
A finales de los años noventa se concibió el proyecto de crear un nuevo parador en Salamanca, ocupando el antiguo colegio de Fonseca. Y, al margen de ello, acabando el 2002 cerrará sus puertas el que nos ocupa, para ser íntegramente reformado. Puede que se retoquen sus suelos de granito pulido y sus tabiques revestidos de mármol, la disposición de su cafetería y algunas de sus habitaciones, hasta elevarlas a la categoría real de suites, más allá de los muebles de mimbre que decoran sus terrazas. Balconadas sobre las cuales, en todo caso, seguirá reinando el gran mirador al que se accede por su restaurante acristalado, espacio de recitales jazzísticos, en las noches estrelladas de primavera y verano.
Sea como fuere, sus jardines seguirán siendo una garantía de sosiego, con vistas al Tormes. Su hermosa piscina, un lujo de brazadas, para quienes aspiran a que la buena cocina local no les aumente la curva de la felicidad. Y su garaje, un desahogo para el huésped que llega allí necesariamente motorizado.
De ello se deduce, por extensión, que el Parador de Salamanca, quizás como ninguno, está abierto a todo tipo de públicos: extranjeros de visita cultural, congresistas o turistas de interior. Y, por supuesto, a la celebración periódica de bodas y otras efemérides. De hecho, en atención tanto a las parejas que se encargan allí su banquete, como a las que no, la cafetería del lugar ha sido escenario estos últimos años de exposiciones florales, relativas a elementos de ajuar y gastronómicas.
El por algunos llamado «patito feo» de los paradores goza, además, de una salud gastronómica envidiable. Y, para comprobarlo, ahí está su menú degustación charro, con variantes relativas a la cocina de mercado que lo abastece, pero donde nunca faltan los ibéricos de Guijuelo, el bacalao, las carnes de la dehesa y algún almendrado de postre. Aperitivo todo ello para aquel que se decida a probar mayores suculencias, en materia de farinato tradicional, cochinillo o cordero, en días sucesivos de estancia allí.
Sorprenderá saber que muchos clientes habituales del Parador piden compartir el menú doméstico de la casa, como plato del día... Es decir, se atreven con la misma comida que comen sus camareros, haciendo todo un alarde de confianza en la mano de su chef. Y es que, a fin de cuentas, uno de los secretos a voces que atesora el establecimiento está la campechanía de trato, entre cliente y personal de servicio, nada reñida con los criterios de refinamiento a los que atiende la red de paradores.
Las cinco estrellas llegan a Salamanca
AC Palacio de San Esteban
A mediados de enero abrió sus puertas el primer hotel de cinco estrellas de Salamanca de la mano de la prestigiosa cadena de hoteles AC. Seiscientos mil euros ha costado rehabilitar el antiguo convento de los Dominicos, un emblemático edificio del siglo XVI y el resultado es realmente espectacular.
Como suele ser costumbre en todos los productos del hotelero Antonio Catalán (creador anteriormente de los hoteles NH) se ha logrado combinar el respeto histórico del edificio con los más altos niveles de confort y a unos precios muy competitivos. Una vez más destaca un depurado diseño vanguardista de la decoración donde toma valor el concepto de lujo como sinónimo de sencillez y sobriedad.
La calidad de los materiales y acabados es extraordinaria. Desde el mismo momento en que se entra en el edificio el ambiente que se respira es de sosiego y tranquilidad. Los servicios que ofrece al cliente son prácticamente imbatibles: situación inmejorable en pleno centro, aparcamiento propio, jardín, sala de fitness completa con sauna y baño turco, acceso a Internet y un excelente restaurante que viene de la mano de Nicolás Sánchez Monge, propietario del conocido restaurante de Alba de Tormes «Don Fadrique».
Además el cliente tiene acceso a un acogedor «coffe shop» donde puede consumir gratuitamente durante las 24 horas del día. En lo que respecta a las habitaciones, se ofrecen cuatro almohadas diferentes por cama, minibar gratuito, acceso tecnológico de última generación, un cuarto de baño de diseño perfectamente equipado y un ambiente de suma comodidad.
El servicio, aunque todavía esté rodándose, logra ya un alto nivel comparable al de cualquiera de los otros hoteles de esta cadena puntera que ya tiene 50 establecimientos operativos y que espera alcanzar los 84 en el año 2003.
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