Guia de viaje de Madrid
Realizado por:
BDesignStudios.net - Diseño Web, Promoción en Buscadores, Alojamiento y Registro de Dominios
Guias del Mundo :: Rutas por Madrid
El Escorial
El Escorial


Rutas de Madrid

El mar de Madrid

Los madrileños presumimos de vivir en la ciudad perfecta, y quizá una de las pocas cosas que puede helarnos la sonrisa de orgullo de los labios sea la eterna ausencia del rumor de las olas, esa sensación de orfandad que nos invade en cuanto el sol comienza a animarse y ante nosotros sólo se extiende el asfalto. Sí, vale, Barcelona tiene mar, pero Madrid... Madrid también.

El pantano de San Juan es sin duda alguna el mar de Madrid. En primer lugar, porque mar, lo que se dice mar, el alcalde todavía no nos ha conseguido uno. Y, sobre todo, porque, ante la enorme variedad de alternativas, que van desde piscinas de mayor o menor rango hasta ríos y embalses varios, este pantano es el único de la Comunidad de Madrid en el que está permitido el baño.

A nadie se le escapa que este tipo de embalses son peligrosísimos para los bañistas. Al no tener un fondo regular, las corrientes de agua presentan comportamientos de los más anormales: en el sitio más aparentemente tranquilo, un rebufo puede hundir al veraneante despistado hasta el fondo y no dejarle salir nunca más. Si a eso sumamos los numerosos objetos extraños y la vegetación marina, que puede enredarse en el cuerpo y sepultarnos bajo las aguas, no es difícil de explicar porque cada verano los periódicos traen al menos una noticia de ahogados en un pantano. Basta recordar una del año pasado, en la que se tardaron días en rescatar el cadáver de uno de los bañistas que sufrieron esta suerte. El de su compañero no ha aparecido aún.

Pero San Juan es diferente. Este pantano es un territorio amigable, siempre que no nos burlemos de él. Y hay que tener muy en cuenta que, además del baño, está permitido la práctica de deportes naúticos. Mejor, imposible.

El embalse se encuentra en el término municipal de San Martín de Valdeiglesias, muy cerca de Pelayos de la presa. En las extremaciones del Sistema Central, este lugar es el puerto recreativo y la playa de Madrid. Su embarcadero, situado junto a la presa, está lleno de lanchas motoras, patines de agua y otras embarcaciones del más distinto pelaje, desde balsas neumáticas hasta canoas de madera.

Y es que en San Juan está permitida la navegación, el submarinismo, el piragüismo, la natación y la pesca, lo que le convierte en una especie de ídolo de masas en cuanto llega el veranito. Es nuestra playa pobre, vamos.

La playa se encuentra en el lado contrario al embarcadero, lejos los niños de las lanchas motoras para evitar percances desagradables. Pero antes de tumbarse en la arena a tostarse impiamente, vale la pena pasarse por la presa, desde la que los ojos se regalan con una magnífica panorámica de los 12,3 kilómetros que mide el embalse.

Otra excursión interesante es la que sugiere seguir la senda de San Estebán. Con un poco de ejercicio se puede subir a la loma para obtener una vista extraordinaria de los parajes de San Juan.

Playa con todas las de la ley, el pantano tiene zonas para niños, barbacoas, merenderos e incluso un cámping para quien desee hacer noche en el lugar. El pantano de noche se carga de magia, la bruma cubre sus aguas, y meigas, lo que se dice meigas, haberlas haylas.

Un último consejo: para llegar al pantano de San Juan hay que salir de Madrid por la carretera M 501 en dirección a San Martín de Valdeiglesias, y seguir esta ruta hasta el kilómetro 50, en el que encontraréis el desvío correspondiente.

Alcalá de Henares o la mala suerte de estar cerca

Os proponemos en esta ruta que olvidéis alejaros de Madrid, tragar kilómetros y kilómetros para alucinar ante monumentos. Aquí, muy cerca tenéis una de las ciudades declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es obligatorio que conozcas por qué.

Alcalá de Henares estuvo habitada desde siempre a juzgar por los restos arqueológicos que se han encontrado por toda la ciudad. Su situación geográfica a la orilla de la fértil vega del río Henares, en el corazón de una llanura ideal para el cultivo de cereales, en plena vía de comunicación natural entre la meseta y el valle del Ebro, han hecho que las sucesivas culturas que han vivido en la Península hayan dejado su rastro en esta ciudad.

Mucha historia por contar

Los primeros rastros reseñables son los de la antigua Complutum romana (de donde toma nombre la universidad de Alcalá que luego fue trasladada a Madrid, manteniendo el apelativo de complutense). Luego la administración musulmana sustituyó a la visigoda en el pequeño pueblo, estos construyen un castillo y denominan a la ciudad Al-Kalam Nahr (castillo sobre el río), de donde procede su nombre actual.

En el siglo XII el obispo de Toledo reconquistó la ciudad, pasando a ser patrimonio del señorío del obispado. El gran periodo de esplendor de Alcalá se inicia a finales del siglo XV: en 1495, el Cardenal Cisneros, confesor de Isabel La Católica, es nombrado Arzobispo de Toledo y en 1499 decide fundar la Universidad. A partir de ese momento se produce una renovación urbanística que origina una auténtica ciudad universitaria y Alcalá se puebla de Colegios Menores (hasta 40 en el siglo XVII), Conventos e iglesias. Los colegios menores correspondían tanto a órdenes religiosas (jesuitas, dominicos, agustinos, etc), como a fundaciones seculares.

Con el traslado de la universidad a Madrid en el siglo XIX, comienza la decadencia de la ciudad que fue imparable y tuvo dos estocadas con la Guerra de Independencia (aquí gano El Empecinado a una división del ejército francés) y la Guerra Civil que hizo desaparecer varias obras de arte de conventos e iglesias y un archivo que databa de la edad media.

En esta época el título de Patrimonio Cultural ha revitalizado la ciudad que lucha para recuperar el testimonio de su rica historia y curar las heridas que el desarrollismo de los 70 hizo en su casco urbano. Enterrar cables, recuperar plazas, restaurar monumentos, acondicionar otros para poder ser visitados, el trabajo es mucho, pero se empiezan a recoger los frutos: el número de turistas se ha multiplicado por tres. No obstante, aún queda mucho camino por recorrer hasta que Alcalá ocupe el puesto que merece como destino turístico de primer orden al igual que Aranjuez o El Escorial o la misma capital.

Una vuelta por Alcalá

Para disfrutar del aire provinciano de Alcalá podemos empezar la ruta en la Puerta de Madrid, ideal si vamos en coche, pero si nos decantamos por el tren (tan sólo 20 minutos desde la estación de Atocha en Madrid) lo mejor es bajar desde la estación hacia el Sur, atravesamos la antigua carretera nacional y llegamos a la calle Mayor a la altura del Colegio del Rey. Tanto en un caso como en otro, te damos una lista de sugerencias. Tú eliges la forma de unirlas.

Junto a las murallas se alza el Palacio Arzobispal, sede de la primera entrevista que mantuvieron Isabel la Católica y Cristóbal Colón, seis años antes del descubrimiento de América. En este palacio-fortaleza nació Catalina de Aragón, la que fuera esposa del rey británico Enrique VIII, y el emperador Fernando de Alemania.

La Iglesia Magistral o Catedral de Alcalá. Solamente existen dos iglesias magistrales en el mundo: ésta y la de San Pedro de Lovaina en Bélgica; la razón es que en el pasado sus canónigos debían ser magíster o profesores de Universidad. Bajo el altar mayor se encuentra la cripta que guarda las reliquias de los Santos Niños, Justo y Pastor, dos niños de siete y nueve años que fueron martirizados en la época romana. También se conserva el cuerpo incorrupto del franciscano San Diego de Alcalá, del que tomó su nombre la ciudad californiana.

Las notas del medievo que desprende la calle Mayor, toda porticada y donde las columnas que durante el siglo XIII fueron de madera hoy se han convertido en piedra centenaria. Todos los años, a principios de noviembre, y coincidiendo con la representación del Tenorio Itinerante, se suceden en esta calle las escenas teatrales más dispares: músicos, brujas y saltimbanquis acechan a los viandantes con toda clase de augurios, artilugios y otros menesteres propios de la época. Y es que la tradición del espectáculo le viene de largo a Alcalá y a su Teatro Cervantes, que esconde el corral de comedias más antiguo de España, el llamado de Zapateros, recientemente abierto al público.

Por esta misma calle pasearon dos de los hijos ilustres de la villa: Miguel de Cervantes y Manuel Azaña, presidente de la II República. Existe un museo que recoge como era una vivienda en el siglo XVI, con lo que nos podemos hacer una idea bastante aproximada de cómo vivía el insigne escritor.

La empedrada calle Mayor desemboca en la Plaza de Cervantes, eje de la ciudad y antesala de la imagen más fotografiada de toda Alcalá: el Colegio Mayor de San Ildefonso. Como si de una pintura se tratase, su fachada plateresca nos incita a la contemplación y a un viaje de la imaginación por los rincones del Renacimiento y el Siglo de Oro español.

Este colegio fue el germen de la Universidad de Alcalá, fundada en 1499 por el cardenal Cisneros, llegando a tener hasta 40 colegios menores que transformaron la fisonomía medieval de la ciudad. En sus aulas se forjaron nombres tan ilustres como Cervantes, Lope de Vega, Tirso de Molina, Calderón de la Barca, Quevedo o San José de Calasanz. En el Paraninfo de la Universidad es donde cada año los Reyes de España entregan el Premio Cervantes de Literatura.

Hay muchísimos más lugares dignos de visita, pero nuestra intención es sólo presentarte la ciudad para que la visites lo antes posible. De entre las numerosas iglesias y conventos de la ciudad, hay que echar un vistazo a la ermita del Cristo de los Doctrinos, en la calle de los Colegios, uno de los espacios más escondidos pero más bellos de la ciudad.

Eso dentro, porque fuera de la ciudad también hay numerosos monumentos. Al este de la ciudad quedan los vestigios de la antigua villa romana de Complutum, un asentamiento importante que cuenta además con las ruinas de una basílica y las termas romanas. Muchos de los mosaicos que hoy se exponen en el Museo Arqueológico de Madrid son de origen complutense. Si puede, no deje de visitar el Taller Escuela de Arqueología situado en la Finca del Juncal. El Castillo de Alcalá la Vieja es un buen mirador sobre la ciudad, como el complejo turístico de El Gurugú, donde siempre se puede comer un buen asado.

En cualquier caso, no olvides siempre asegurar los horarios de visita.

Dónde comer

Imprescindible probar las tartas costradas, receta de los antiguos pasteleros reales; las almendras garrapiñadas de las clarisas de San Diego o las rosquillas de Alcalá. La novedad es el turrón cervantino, creado por los reposteros de la ciudad tras la concesión del título de Patrimonio de la Humanidad.

El Foro, Las Cuadras de Rocinante, Casa Bayton y La Casa Vieja, cuatro establecimientos en los que se pueden degustar platos como las lanzas de Don Quijote, tapas magistrales o migas ilustradas.

Para comprar

Son imprescindible las almendras garrapiñadas, dulce típico, también se accede a numerosos objetos de artesanía en las tiendas de la calle Mayor.

Enlaces

http://www.alcala.henares.net

Turismo

La oficina de turismo es una parada obligatoria para proveernos de toda la información para acceder a una visita por nuestra cuenta: callejón de Santa María, 1; tel.: 91 889 26 94, horario: de 10 a 14 y de 17 a 19:30 horas, en verano; de 10 a 14 y de 16 a 18:30, en invierno.

RENFE organiza el tren de Cervantes, un recorrido por la ciudad saliendo en tren desde Madrid con diversas animaciones teatrales, animaciones y visitas, más información en el 91 411 89 41.

© 2007 Guias del Mundo
Guias de las principales ciudades
Madrid   ::    Barcelona   ::    Valencia   ::    Salamanca   ::    Granada   ::    Malaga